Tucaneta verde

(Aulacorhynchus prasinus)

Son aves conspicuas al volar, pero en los árboles sólo se localizan por sus gritos parecidos a un ladrido (Navarro y Escalante 1993). Andan en grupos de 3-10 aves a niveles medios o superiores, comiendo calladamente. Su vuelo es directo con aleteos rápidos zumbadores (Howell y Webb 1995). Se alimentan de frutas de la familia Lauraceae (Ocotea, Nectandra, Phoebe), solanaceas (Solanum, Cestrum), y otras como Cecropia y Piper; se han registrado cerca de 120 especies de frutos en su dieta en una sola localidad; también comen flores o partes de flores. La materia animal incluye coleópteros, ortópteros, homópteros, dípteros, orugas (Lepidoptera), Hymenoptera, arañas escorpiones, huevos y polluelos de aves, lagartijas y serpientes. Su anidación es entre marzo y julio, localmente entre febrero y hasta noviembre. Sus depredadores son las comadrejas, monos, halcones, gavilanes. Por lo general logran dos crías (Short y Horne 2002).

Tucán chico, con una longitud de 30 a 37 cm; los machos pesan de 124 a 239 g y las hembras entre 110 y 205 g. Son de color verde, con el pico amarillo y negro, a veces algo de castaño en la base, la línea basal del pico amarillo, blanco u oro; la cola con la punta castaña, las cobertoras inferiores de la cola castañas (Short y Horne 2002). Los picos de los machos son, en promedio, 20% más grandes que los de las hembras (Riley y Smith 1992).

Se localizan principalmente en bosque mesófilo de montaña, frecuenta las partes más densas del bosque y se localiza generalmente en las partes más altas de los árboles (Navarro y Escalante 1993). Además del bosque húmedo y semihúmedo, frecuenta el borde, las plantaciones y los claros (Howell y Webb 1995). Wagner (1944) lo menciona como un ave del bosque virgen. Pueden encontrarse en los cafetales en días muy lluviosos, presuntamente porque en ellos la circulación del aire es mejor y un poco más seco, pero no encuentran comida allí.

Fuente: Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad  (CONABIO)

Fotografía: Ismael Gálvez/Guardaparque