Quetzal mesoamericano

(Pharomachrus mocinno)

El quetzal es un ave con iridiscencia, lo que implica que dependiendo de la cantidad y calidad de luz, los individuos adultos se aprecien algunas veces de color rojizo, azul y verde azuloso. Por ello, en la literatura se encuentran descripciones de color del plumaje como verde – amarillo (Labastille et al. 1972)
Los quetzales, hasta la etapa de volantones, tienen todo el cuerpo de color café oscuro y resaltan pequeñas manchas redondas de color café más claro en las alas. El pico es de color negro. El verde iridiscente aparece hasta los 15 – 18 días después de la eclosión en la parte dorsal, a la altura de la nuca. No se han encontrado diferencias en coloración, tamaño y peso en parejas de pollos procedentes de un mismo nido, lo que hace sospechar que el dimorfismo sexual comienza a aparecer hasta la etapa juvenil.

En las poblaciones de El Triunfo, Chiapas, (Solórzano 1995), se ha observado que, una vez que se forma una pareja los dos miembros dedican el mismo esfuerzo a la incubación y la crianza de los pollos. La hembra pone de uno a dos huevos de color azul que miden 35 mm de longitud. La pareja cuida celosamente el nido y nunca lo dejan sin vigilancia, nunca he observado un abandono de nido a menos que existan factores de perturbación que les impida a los padres entrar o acercarse a su nido, tales como presencia humana cercana al nido, potenciales depredadores como búhos (Strix fulgencens) o rapaces (S. Solórzano obs. pers.). A pesar de la estricta vigilancia, la depredación en quetzales es del 80% (Solórzano 1995), en aquellos nidos que se pierden antes del mes de abril, la hembra puede poner otro huevo en el mismo nido. En cambio, si la depredación ocurre posteriormente no hay una segunda puesta y estas parejas inician la migración desde el mes de mayo.

Fuente: Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad  (CONABIO)

Fotografía: Sergio Pedrero/Legado Verde